Un asistente de fotografía es la mano derecha indispensable del fotógrafo, encargado de asegurar que cada sesión se desarrolle de manera fluida y eficiente. Su trabajo es fundamentalmente técnico y logístico, permitiendo que el fotógrafo se concentre plenamente en la parte creativa.
Sus tareas principales incluyen la preparación, montaje y manejo del equipo de cámara e iluminación, ajustar luces y reflectores, y organizar el set. Además, a menudo se encarga de resolver problemas imprevistos y de gestionar los archivos digitales durante la sesión.
Este puesto es la principal vía de entrada al mundo de la fotografía profesional. Ofrece una oportunidad inigualable para adquirir experiencia práctica, aprender directamente de profesionales consolidados y construir una red de contactos crucial para forjar una carrera propia como fotógrafo.